miércoles, 13 de febrero de 2008

La especificidad de la literatura: su campo (TT)

Registro del 3er encuentro (11/02) T.T.

"El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo"
R. Arlt

Luego de que los alumnos se agrupan en cuatro grandes grupos, se da comienzo con una recorrida rápida por los anteriores encuentros en la cual se hace una breve referencia a la problemática planteada como eje en cada uno: en el primero, la pregunta; en el segundo, la literatura desde otras disciplinas. A continuación, se presenta el encuentro del día de la fecha: “La literatura y su campo”, se habla de definir la literatura desde adentro y se pregunta qué se entiende por “campo”; una alumna contesta: “todo lo que abarca”, “temas que se tratan”.

Empezamos retomando el cuento “Volamos” de Di Benedetto, que se había leído en el encuentro anterior. Ana rompe el silencio diciendo que "el cuento trata sobre una mujer que habla mucho". "Y que cuenta algo increíble pero (su interlocutor) no le presta atención, hace que se asombra para conformarla", agrega Amparo. Otra alumna acota: “Habla de un gato que no se comporta como tal, se va complicando cada vez más”; otras voces agregan: "es fantástico”, “cambiante”, “indefinido”, se escapa de la norma, es un objeto inasible (“es gato, es perro, pero a la vez vuela, es difícil de definir”). Luego releemos entre todos el último párrafo y reflexionamos sobre el final: “no le interesa porque tiene otros intereses”. Se hace referencia a que lo literario también a veces "se escapa de la norma" y que la literatura aparece como un objeto difícil de asir, de definir. Y que la literatura sirve como excusa para hablar de otras cosas. Gabriela recuerda una frase de "La palabra que sana", de Pizarnik, que Dafne completa: “cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa”.

Seguimos con “Nido en los huesos” (también de Di Benedetto). El primer comentario lo hace María Pía: “es triste” y continúa Nadia: “pero a la vez el final es lindo. A pesar de todo vale la pena, deja esperanza”. Gabriela pregunta si puede pensarse que el texto tiene que ver con la literatura, a lo que Tatiana responde que "sí, está en uno hacerse su propia palmera”. Se les propone a los alumnos un ejercicio de escritura: que elijan una de las siguientes opciones y ensayen, a partir de ella, una definición de la literatura: “Si el mono / el narrador / la palmera / el nido / el siglo XXII fuera la literatura, ¿qué sería?”. Veamos algunas de las respuestas:

  • “Si el mono fuera la literatura, sería algo sorpresivo e inquieto que va por la naturaleza saltando de un punto a otro y encontrándole diferentes sentidos a una sola cosa”
  • “Si el té canasta lo fuera, entonces la literatura sería un conjunto estratificado de viejas secas, pedorras, malhumoradas, en pose cuento social destinado a llenar irrealizaciones e insatisfacciones… y claro, sin lograrlo” Javier.
  • “Si el narrador fuera la literatura, demostraría un modo de vivir triste, privado y casi alegre, después de todo el tener vida vale la pena. Así sería la literatura: luz y oscuridad
  • Si el narrador fuera la literatura, ésta sería la simpleza, la fortaleza, la solidaridad y la ayuda en el otro. Pero además, sería el sufrimiento y el compromiso a pesar de la dificultad, la desesperación pero la satisfacción del deber cumplido.”
  • “La palmera como literatura sería del tamaño que a uno le convenga, con ramas incontables para elegir distintos caminos donde colgarse y recorrer un nuevo paisaje”. Tatiana

En la siguiente actividad, se les propone a los alumnos que miren y reconozcan el espacio desde diversos puntos de vista (para lo cual les entregamos diversos materiales como: cilindros, hojas con agujeritos, conos de distintas formas y tamaños). Después de la sorpresa, los elementos empiezan a rotar y todos observan el espacio y redescubren lo que los rodea. Cintia dice: “según con qué mires, sabés (y ves) lo mismo pero de una forma distinta”. Patricia agrega: “desde otro punto de vista tenés bastantes visiones, no sólo las que pensás”. Agustina refiere que "cuando uno mira normalmente, no puede focalizar en nada, en cambio, ahora sí". En este momento se realiza una comparación con el cine y las técnicas de focalización. Luego, se propone una consigna de escritura: describan a un docente y recuperen, a través del recuerdo, la concepción acerca de la literatura que transmitía.

A continuación, realizamos la lectura del cuento de Silvina Ocampo, “Ana Valerga”. Luego de algunos comentarios acerca de la protagonista, Dafne destaca que "cuando se sale de los esquemas, es cuando es juzgada mal". Candela alude al episodio de Mochito y agega: “lo más sorprendente es que la historia se la terminó creyendo”. A partir de allí, reflexionamos acerca de cómo el fantástico se desliza planteándose a sí mismo como verosímil, que no está cuestionado, que ve como natural algo que se va de la norma. Se conversa acerca de las ambigüedades del texto, no sólo en relación con lo fantástico sino también con las voces: ¿quién cuestiona a Ana Valerga? Releemos el final del cuento, y Javier dice que "el narrador retoma el discurso de las madres y se hace dueño de la voz"; otros, en cambio, prefieren ver la continuidad de la voz de las madres. Nos detenemos en la frase "No parecían muertos, como antes", y Candela dice que tiene dos lecturas: puede referirse tanto a los niños como a los próceres. Por último, destacamos que estos personajes (como en otros cuentos de Silvina Ocampo) se escapan de la norma.

Pasamos, a continuación, a las lecturas críticas: dos grupos leen el texto de Mancini “Sobre la estética de Ocampo” y los otros, el de Pezzoni “Silvina Ocampo: orden fantástico, orden social”. La idea es que vean qué pueden aportarnos estos textos a la lectura que veníamos haciendo del cuento. En la puesta en común, se citan algunos fragmentos como “todo es posible y al mismo tiempo imposible”, “lo que vive el personaje es normal para él, algo natural que no acepta la sociedad”, y se vuelve al análisis del cuento a partir de ellos. Una alumna dice que "así como lo milagroso es vivido como normal, lo habitual se desnaturaliza y es vivido como insólito", y lo relaciona con las "Instrucciones" de Historias de cronopios y de famas de Cortázar. Luego se establecen algunas relaciones entre "Nido en los huesos" y el cuento de Ocampo: los niños como personajes, lo peligroso, la marginación del distinto. Una de las ayudantes, Silvina, y una alumna coinciden en relacionar estas temáticas con un cuento de Tim Burton.

RECREO

"Un poeta debe recordar que su poesía es la culpable de la trivialidad de la vida, y el hombre en la vida ha de saber que su falta de exigencia y de seriedad en sus problemas existenciales son culpables de la esterilidad del arte"

M. Bajtín

Por grupos, se lee la selección de textos de Arlt, Piglia, Gelman, Lope de Vega, Pezzoni, Yánover, Pètit y Graciela Montes bajo la siguiente consigna: identificar las actividades del campo literario que aparecen aludidas. Antes de la puesta en común, las ayudantes leemos en voz alta el fragmento “La historia de la muñeca” de Paul Auster; a partir del texto, hablamos sobre autor, narrador y lector. A partir de la pregunta: ¿Qué es lo que construye Kafka para que esa nena no esté triste?, surgen distintas definiciones: una parodia, una fantasía, una historia, una ilusión, un simulacro, una ficción (entendida como mentira y como artificio); además, reaparece la idea de verosímil (“ser bastante creible”) y surge la concepción de la literatura como portadora de mundos posibles. Sobre el texto de Artl, los alumnos hablan de la figura del autor (y el compromiso con su época), del mensaje a futuros escritores y de la fuerte carga negativa orientada hacia la crítica. Javier refiere al texto de Pezzoni: los lectores interactúan con el texto, contruyen un sentido, también crean. Otros compañeros lo relacionan con Petit y la imagen del lector activo que aparece en el que corta los libros. Aparecen correspondencias entre Gelman y Arlt.

Anticipamos la lectura de Bajtín a partir del título: "Arte y responsabilidad". Registramos los siguientes comentarios: “por la responsabilidad que tiene escribir” (Flavio), “es el famoso 'sos esclavo de tus palabras'” (Tatiana), “no hay que confundir responsabilidad con moralidad", “hacerse cargo”. Pablo plantea que no tiene que haber responsabilidad en ningún tipo de arte, y opone libertad a responsabilidad: "el arte tiene que ser libre". Gabriela trae a Sartre, quien dice que ser libre implica siempre una responsabilidad. El tema es polémico y no se cierra el debate. Se lee el texto de Bajtín y surgen algunos comentarios.

Al finalizar el encuentro, se plantea la consigna de lectura del cuento “Pierre Menard: autor del Quijote”, de Borges: ¿cuáles de los temas trabajados en el encuentro aparecen de una u otra manera en el cuento de Borges?

2 comentarios:

Obrero metalúrgico dijo...

Con respecto al texto de Sartre, comete a mi entender un error, "dios" no existe, pero situa en su lugar al Hombre, con mayúscula, este Hombre, que no son los hombres, sigue siendo una abstracción, un ideal de lo que tiene que ser el hombre, en él se verán reflejados todos los hombres, y a su vez cada uno llevará el peso de sus decisiones que afectarán a la humanidad, para bien o para mal. Pero esto es hacer del hombre un Dios, cambia una ceguera por otra, uno no puede llevar semejante carga, las acciones individuales nunca pueden representar al grupo, y si bien siempre hay adelantados o transformadores, esto no significa que representen al resto.
Uno no puede ser responsable de su existencia, ya que no la pudo elegir y creer que todo comportamiento del hombre es humano es una falacia, Sartre sigue siendo demasiado moralista, si uno está "condenado a ser libre" entonces no tiene que rendir cuentas a nadie, sólo a sí mismo, pero no al Hombre.

Obrero metalúrgico dijo...

Con respecto al texto de Sartre, comete a mi entender un error, "dios" no existe, pero situa en su lugar al Hombre, con mayúscula, este Hombre, que no son los hombres, sigue siendo una abstracción, un ideal de lo que tiene que ser el hombre, en él se verán reflejados todos los hombres, y a su vez cada uno llevará el peso de sus decisiones que afectarán a la humanidad, para bien o para mal. Pero esto es hacer del hombre un Dios, cambia una ceguera por otra, uno no puede llevar semejante carga, las acciones individuales nunca pueden representar al grupo, y si bien siempre hay adelantados o transformadores, esto no significa que representen al resto.
Uno no puede ser responsable de su existencia, ya que no la pudo elegir y creer que todo comportamiento del hombre es humano es una falacia, Sartre sigue siendo demasiado moralista, si uno está "condenado a ser libre" entonces no tiene que rendir cuentas a nadie, sólo a sí mismo, pero no al Hombre.